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lunes, 31 de enero de 2011

Revista Panace@

Un honor y un placer

Que la revista Panace@ es algo más que una revista prestigiosa es algo que todos los que llevamos cierto tiempo en el mundo de la traducción cientificotécnica sabemos, que además es bien conocida en ambos lados del Atlántico gracias a su exquisita presentación, el contenido asombrosamente fresco, interesante y didáctico que semestre a semestre no ofrece, es algo público y notorio.

Por ello, si desde su equipo editorial te piden que colabores en ella y al mismo tiempo te proporciona el medio para difundir los contenidos de esta bitácora en pañales, pues es imposible decir que no. Aprovecho para hacer saber a todos que acaba de publicarse el último número de Panace@ , disponible en la dirección http://www.tremedica.org/panacea/PanaceaActual.htm

Compartir tribuna con tan eminentes colaboradores, aunque solo sea para promocionar esta incipiente bitácora me hace sentir una enorme satisfacción.

Gracias a todo el equipo editorial de Panace@ y al nutrido grupo de colaboradores que la hacen posible, gracias por todo.

José Mª Montero

www.mediwords.es

 

jueves, 25 de noviembre de 2010

Sobre las fuentes terminológicas de productos sanitarios (o la falta de las mismas)

libro prohibido.jpg

Alternativas fiables

La traducción de productos sanitarios obliga al traductor a manejar terminología de campos diversos, según lo expone claramente la doctora Paz Gómez Polledo (2008) en su ponencia desarrollada en las III Jornadas Científicas y Profesionales de Tremédica, "Medical devices: traducción de inglés a español según la legislación vigente en España".

..se requieren conocimientos de:

  • terminología médica, técnica y jurídica en las lenguas fuente y destino;
  • unidades de medida de una gran variedad de magnitudes;
  • el significado de las especificaciones técnicas (electricidad, electromagnetismo, informática, etc.);
  • la legislación comunitaria y nacional que regula la comercialización y el uso de los productos sanitarios;
  • el lenguaje empleado en la legislación vigente.

Sin embargo las fuentes terminológicas de consulta fiables brillan por su ausencia al menos no existen obras que aglutinen, como mínimo por especialidad, los diversos campos del conocimiento que participan en dicho corpus terminológico. Es decir, el traductor debe ingeniárselas para buscar fuentes aisladas parciales, a veces contradictorias, cada vez que participa en un proyecto de traducción de dispositivos médicos. Obviamente existe una parte común entre diversos proyectos que, una vez encontrada una fuente fiable, pueden mantenerse sin mayores problemas, pero debido a la propia naturaleza variable de la temática (aplicaciones y campos médicos, técnicas experimentales, etc) existe una parte que queda abierta a nuevas fuentes de consulta.

En fechas recientes he iniciado un proyecto de traducción de analizadores para DIV y aunque es posible encontrar terminología "suelta", aquí y allá en diversos diccionarios, un aspecto fundamental que afecta a la traducción de estos dispositivos es la normativa aplicable, tanto al propio dispositivo, como al tratamiento de los reactivos y las muestras. Debido a la mencionada falta de fuentes, decidí documentarme en este aspecto con un abordaje más práctico que, aunque estoy seguro que alguno de vosotros ya ha practicado en mi caso supone una novedad interesante, sobre todo por el uso de nuevas tecnologías. El viaje comienza por el uso de la página http://eur-lex.europa.eu/es/index.htm EurLex, el repositorio legislativo europeo (Consejo de Europa, Parlamento Europeo, etc). Lógicamente es un repositorio que aloja la documentación oficial en diversos idiomas de las más variadas temáticas, desde medioambiente, hasta seguridad aérea, pero con criterios de búsqueda específicos se puede acceder a un corpus bilingüe bastante completo.

A partir de aquí, existen dos opciones:

1ª La "manual" ... artesanal, es decir la lectura de una fuente, marcado de palabras relevantes y búsqueda de traducción en la lengua meta.

2ª La más "moderna", el uso de programas de análisis de corpus (Wordsmith, por ejemplo http://www.lexically.net/wordsmith/version5/index.html) que mediante algoritmos extraen las palabras de mayor relevancia en ambos textos para luego cruzar los datos y emparejar las traducciones uno mismo.

Ante la falta de recursos bilingües, respositorios de este tipo y el empleo de programas como Wordsmith pueden resultar una solución excelente para hacernos con un corpus oficial. Por supuesto habrá traducciones más o menos discutibles, pero al fin y al cabo están sancionadas por un organismo oficial, al menos en el caso que nos ocupa.

Perdonad por la longitud del artículo y espero vuestros comentarios.

PD. Gracias a María Covella desde La Argentina por su amable indicación de un error tipográfico.

viernes, 27 de agosto de 2010

La traducción de medicina es fácil ...¡y yo sin enterarme!

De cómo estropear un buen manual en pocas líneas

Que la traducción (cualquier tipo de traducción) en España no está debidamente considerada es algo que ya sabía y que muchos de nosotros, los que tenemos la suerte de poder vivir de ello, hemos notado ...en el ambiente. ¿Quién no ha lidiado alguna vez con el (futurible) cliente que menosprecia y minusvalora la traducción como trabajo a tiempo completo..."porque nuestra secretaria habla inglés y por ese precio le pido a ella que lo traduzca". O aquello tan socorrido que usan los técnicos (médicos, ingenieros, arquitectos, etc) de: ¡total si yo conozco el vocabulario técnico, no me hace falta mucho más...prefiero el libro (el programa, el artículo...) en inglés.

Pero claro cuando esta opinión, con otras palabras (y hasta con "fundamentos") la declara una persona culta, escritor como el Sr. Francisco Szigrist en su libro: "Manual de Estilo del Oncólogo Médico", editorial Nova Sidonia, pues me quedo a cuadros.

Concretamente, el sr. Szigrist, doctor en Ciencias de la información por la Universidad Complutense de Madrid y miembro de la Asociación Española de Periodismo Científico y de la International Science Writers Association, entre otras, en el manual antes mencionado, página 51 al hablar del lenguaje científico abre el párrafo con la siguiente afirmación:

Existen acuerdos internacionales de principios de siglo [sic. s. xx] por los que los científicos se comprometieron a adoptar para todos los países palabras convencionales y comunes que basaron su etimología en el griego y el latín. Por eso resultan sencillas las traducciones de textos de medicina, química, biología, etc.

Al menos introduce un matiz en el siguiente párrafo:

Sin embargo, en los últimos cincuenta años, la mayor parte de los descubrimientos científicos e inventos tecnológicos ha correspondido a los anglosajones, quienes han invadido el mundo con una terminología en lengua inglesa que, sin previa adaptación, se ha extendido generalmente intacta a los demás países.

O yo estoy muy susceptible, o como dirían mis hijos "éste se ha pasao tres pueblos".

Solo se me ocurren dos motivos por los que el señor Szigrist mantenga esta postura, el primero es que jamás haya traducido, o bien (la segunda opción) es que tiene un don especial para esta tarea que le permite elevarse por encima del resto de los mortales y aseverar que las traducciones de medicina, biología son sencillas. Me temo que a lo que se refiere el señor S., por favor no me pidan que escriba muchas veces su nombre que al final lo escribiré mal, es que existe un acervo común cultural de raíces grecolatinas del que proceden en número mayoritario las palabras características (marcadas científicamente) que pueden entenderse con cierta facilidad por especialistas del mismo campo de países diferentes. Hasta ahí estoy de acuerdo, al menos en parte, aunque le aconsejaría al señor Szigrist que leyera Traducción y lenguaje en Medicina, Fundación Dr. Antonio Esteve de nuestro queridísimo Fernando A. Navarro.

¿No conoce este señor los false friends (no solo existen en inglés)? ¿Y no sabe nada acerca de las diferentes adaptaciones lingüísticas que se producen sobre las palabras grecolatinas en los diferentes idiomas? A excepción de los términos taxonómicos que se mantienen en latín (y se utilizan así) en todos los países, el resto de palabras del acervo grecolatino se ha ido anglicando, castellanizando, germanizando, etc lo que origina palabras muy similares, pero en absoluto idénticas para el mismo concepto.

Traducir no es contar con una lista de palabras, más o menos extensa, y sus equivalentes en el idioma destino (si esto fuera así el éxito de la TA (Traducción Automática) estaría garantizado. Traducir implica mucho más que eso, implica adaptar culturalmente el texto del idioma original para que el lector (especialista, o no) del idioma meta capte el mismo mensaje que se lanzó. Y esto, señor mío no es sencillo. Y no lo es, con frecuencia debido a que las tan cacareadas univocidad, desambigüedad y claridad del lenguaje científico brillan por su ausencia.

Saludos cordiales